Forma una capa protectora sobre el metal de las mazarotas que
contrarresta las pérdidas de calor por radiación,
permitiendo que la presión atmosférica, junto con
la fuerza de la gravedad, empuje al metal líquido hacia
la pieza que se va solidificando.
Obviamente la velocidad de solidificación disminuye con
el tamaño de las mazarotas, por esta razón el polvo
de cobertura, así como el revestimiento lateral de las
mismas, deben presentar características diferentes acordes
con su tamaño, ya sean exotérmicas o aislantes,
es decir, las mazarotas pequeñas requieren polvos exotérmicos
y las grandes polvos aislantes y las intermedias una combinación
de ambas características.